Qué son las cremas cica y por qué podrían ser lo que tu piel necesita

Son las cremas cica las únicas cremas que realmente eliminan las arrugas? ¿Y si las arrugas fueran, en el fondo, cicatrices? Ahora más que nunca, por el uso de las mascarillas y los efectos del estrés, nuestra piel puede estar irritada, sensible y envejecida. Las cremas cicatrizantes se están consolidando como la solución.

De un tiempo a la fecha, han cobrado popularidad los productos que llevan el prefijo cica en su nombre, siendo las cica creams las más conocidas, pero ¿de qué se trata exactamente? 

¿Qué son las cremas cica?

Este término proviene, en primer lugar, de la palabra en francés cicatrice, que significa cicatriz, y en segundo, de la referencia a uno de los ingredientes principales que suelen tener estos productos: la centella asiática, pues tomando la primera y últimas letras se obtiene dicha expresión. 

PLANTA GOTU KOLA O TIGER GRASS.  Es una planta rica en antioxidantes y además tiene propiedades reparadoras y regeneradoras, pues estimula la producción de colágeno y ayuda a acelerar el proceso de cicatrización, por lo que ha sido usada en productos antiedad, entendiendo a las arrugas y líneas de expresión como un tipo de cicatrices… Además posee cualidades calmantes y anti inflamatorias, lo que ha sido aprovechado en productos para pieles sensibles, con eczema, acné, y pieles irritadas o propensas a alergias… Principal activo de las cremas cica.

¿Y si las arrugas fueran, en el fondo, cicatrices de la piel?

Es algo en lo que la dermocosmética coincide, desde las farmacias francesas a las cremas coreanas que están revolucionando el sector: en cierto modo, las arrugas no dejan de ser cicatrices. De hecho, no son tan diferentes. En ambos casos las fibras de colágeno y elástica se rompen y se ralentiza la síntesis del ácido hialurónico (esa gran reserva natural de retención de hidratación de la piel). Las “cica” estimulan la renovación celular desde ese prisma: reparar la estructura de la piel, regenerar el daño y redensificar allá donde se haya perdido volumen, bien por una herida bien por una línea de expresión.

Este tipo de cremas, que cirujanos plásticos y estéticos llevan años recomendando a sus pacientes tras algunos tratamientos faciales, han evolucionado mucho desde los primeros bálsamos reparadores. Aunque siguen creando una barrera gruesa en la piel, su textura ya no es tan densa (aunque siempre será más espesa que la de una hidratante habitual) y es no comedogénica (no obstruye los poros, con lo que no provoca granos o comedones). Eso sí, los facialistas aseguran que su uso no debería ser diario, sino para las ocasiones en las que la piel necesita reparación, como por ejemplo tras un procedimiento estético o después de una exposición al frío. En ese caso, se utilizan una vez al día, siempre por la noche y como último paso de la rutina para crear una película protectora.

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