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Cómo afecta la luz al sueño: 7 trucos para dormir mejor

La luz puede ser tu mejor amiga o tu peor enemiga para dormir bien. Aquí tienes 7 trucos para aliarte con ella y mejorar tu descanso nocturno.

Nuestro organismo utiliza la luz para regular los tiempos de vigilia y descanso que necesita para funcionar correctamente. Y, la melatonina es la hormona que nuestro nuestra glándula pineal produce para relajarse cuando la intensidad luminosa natural se reduce en nuestro entorno. El objetivo es inducir al sueño. Lo que se produciría de manera natural si nuestra única fuente de luz fuera el sol, se ve alterado por la exposición a la luz eléctrica de las bombillas y, desde hace ya muchos años, los móviles, ordenadores, televisiones..

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Es el estilo de vida actual el que, según los expertos, provoca los altos índices de insomnio o falta de calidad de nuestro sueño. Dormir poco o mal aumenta el riesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes, deterioro cognitivo, ansiedad y depresión. ¿Cómo podemos reducir estos efectos? o, lo más interesante, ¿cómo podemos utilizar la luz para convertirla en un aliado de nuestro sueño? Aquí tienes siete trucos.

7 trucos para aprovechar la luz en favor de tu sueño

Dado que nuestro organismo entiende que cuando aumenta la oscuridad es la hora de dormir, podemos emplear estos sencillos trucos:

  1. Durante el día, exponte a la luz solar siempre que puedas. Es fundamental que tu cuerpo sepa que cuando es de día, es de día. No renuncies a hacer un rato de ejercicio al aire libre (mejor que en el gimnasio).
  2. Evita los lugares de trabajo sin ventanas, donde la única iluminación es artificial. Nada puede sustituir a la luz del sol. Si te resulta imposible, puedes hacerte con una lámpara que emita una luz lo más parecida a la solar.
  3. Al llegar la noche, después de cenar, reduce la intensidad lumínica de la habitación y, si es posible, vete haciéndolo gradualmente. Se trata de indicar a tu cuerpo que la noche va llegando. En cuanto tengas sueño, vete a la cama.
  4. Evita los dispositivos electrónicos desde dos horas antes de irte a la cama. Cero móviles y cero ordenadores. Como ya sabes, la luz azul que emiten aumentan la actividad de tu cerebro. La televisión sí está permitida pero nunca en tu habitación.
  5. Tu dormitorio debe ser un mausoleo para el descanso así que deja fuera el móvil, siempre (de esta manera evitarás mirar la hora en él si te cuesta un poco conciliar el sueño o si te tienes que levantar al baño).
  6. La luz debe ser muy tenue e invitar al descanso. Una lámpara cálida en tu mesilla bastará. Y, por supuesto, no duermas con la luz encendida porque, aunque no seas consciente, la calidad de tu sueño disminuye.
  7. Antes de acostarte, cierra las persianas o cortinas de tu habitación (sobre todo si la luz de la calle es significativa). Si no es así, puedes dejarlas abiertas. Como contrapartida, a la mañana siguiente te despertarás con la luz natural del amanecer.